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17 Dic

La felicidad de 100 músicos vallenatos infantiles

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Con el pasar del tiempo el vallenato se impondrá en el mundo”. Estas palabras proféticas de Consuelo Araujonoguera, escritas en El Espectador el 8 de marzo de 1968, se siguen cumpliendo al pie de la letra. Precisamente la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata con el respaldo de Claro Colombia y Marca País, entregaron al mundo vallenato 100 nuevos músicos infantiles, entre los cinco y 12 años, graduados en acordeón, caja, guacharaca y canto.
Los aplausos nunca cesaron para estos pequeños gigantes del vallenato que supieron aprovechar estas becas y capacitarse durante 10 meses en la Escuela Rafael Escalona con los profesores Roberto Ahumada Moreno, Juan Alfonso Figueroa Palomino, Victoria Suárez Leiva, Yesid Ospino Rodríguez y Alfredo Ramírez Acuña, con el apoyo de la coordinadora Nubia Rosa Mejía Parra y la secretaria María Josefina Mattos Martínez.
En medio de este bello y positivo acto, el presidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, Rodolfo Molina Araújo, indicó que este era el resultado de muchos años de trabajo donde no se ha descuidado la salvaguarda y promoción de la auténtica música vallenata. “Ver a 100 niños felices es el premio a ese trabajo que se inició hace 47 años y que nunca concluye, porque como lo decía Consuelo Araujonoguera: “El vallenato de verdad no se hace. No se fabrica. No se elabora. Ni se piensa o se diseña. Él simplemente nace. Nace con fuerza como cualquier muchachito entre sollozos y pataleos después de que lo engendra el sentimiento y lo pare la inspiración”. Este acto nos estimula para que nuestra música vallenata siga triunfante y siendo la identidad de Colombia ante el mundo al tener un gran semillero de futuros reyes vallenatos”.
Ejemplo para todos. En medio de esa cantidad de pequeños músicos sobresalía Josué David Carmona Orozco, con tan solo cinco años, recién cumplidos, y quien ejecuta la caja.
Poco habla, pero nunca se cansa de tocar. Y cuando en el acto de clausura se le pidió que hiciera una muestra de cómo se ejecuta un paseo, un merengue, un son y una puya, de una lo hizo con la seguridad de un grande.
Ya es músico vallenato y el próximo año apenas entrará al colegio, pero en su memoria se depositan planes que tienen que ver con ser un artista de la caja y subirse a una tarima para demostrar lo aprendido.
“Desde que tenía un año comenzó a darle a lo que encontraba para llevar el ritmo de las canciones que escuchaba en un viejo radio”, dice su mamá Carolina Orozco. Y sigue anotando: “Estamos orgullosos de nuestro hijo porque le gusta la música vallenata, esa beca que le dieron fue una bendición. Él está más motivado y la certificación fue el mejor regalo que ha recibido en su corta vida”.
La certificación otorgada como alumno aventajado de la caja se mandará a enmarcar con su foto, para dar fe del talento de un niño que nació para ser un abanderado del folclor vallenato.
Cuando a Josué, quien quiere tener el nombre artístico de Joshua, se le pregunta por todo ese proceso que inició en su casa hasta llegar a la Escuela Rafael Escalona, mira a sus padres y algunos vecinos que llegaron a felicitarlo, y con su caja entre sus pequeñas piernas, expresa: “Gracias por la beca y por enseñarme, quiero seguir yendo a la Escuela Rafael Escalona”.
Y soltó una sonrisa de esas que encierran todo el sentimiento del niño genio de la caja y que con el paso del tiempo será todo un maestro, porque como lo manifestó Consuelo Araujonoguera: “Los que triunfan son personas ordinarias con una determinación extraordinaria”.
Enseguida Josué o Joshua dejó escuchar a su compañera inseparable y de esta manera siguió mostrando su sabiduría musical.
Quien empuña un acordeón…. Hoy más que nunca se repite una nueva frase de Consuelo Araujonoguera: “Quien empuña un acordeón, una caja o una guacharaca, jamás empuñará un arma”, por eso en la margen derecha del río Guatapurí de Valledupar, donde la violencia los visita muy a menudo causando múltiples tristezas, la felicidad llegó en medio de la sonrisa de 100 niños que son ejemplo de amor por la auténtica música vallenata, por alejarse de situaciones vulnerables y de poder pasar el examen final presentando ocho canciones obteniendo las mejores calificaciones.
Es así que con emoción sublime interpretaron: ‘Así fue mi querer’ (Gustavo Gutiérrez), ‘El cantor de Fonseca’ (Carlos Huertas), ‘Igual que aquella noche’ (Emiro Zuleta Calderón), ‘Luna sanjuanera’ (Roberto Calderón), ‘La brasilera’ (Rafael Escalona), ‘El viejo Miguel’ (Adolfo Pacheco Anillo), ‘Altos del Rosario’ y ‘Pedazo de acordeón’ (Alejo Durán).
Cuando todo había terminado, el veterano jurado de muchos festivales vallenatos, Juan Coronel Molina, miraba para todos lados como no creyendo lo que había visto en el auditorio Consuelo Araujonoguera de la Biblioteca Departamental Rafael Carrillo Lúquez, y entonces expresó: “Esta es toda una proeza. En mi trayectoria folclórica nunca había visto tantos niños y niñas tocar música vallenata juntos en un solo escenario y con una gran sapiencia a pesar de su corta edad. Confieso que me ericé y lloré. Lo hicieron sumamente bien”.
Lo hicieron tan bien que el presidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, Rodolfo Molina Araújo, comunicó que este concierto se repetirá el 29 de abril de 2014 en la inauguración del 47 Festival de la Leyenda Vallenata.
Este pedazo de acordeón, ahí donde tengo el alma mía. Allí tengo mi corazón y parte de mi alegría (Alejo Durán)

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